María es una mujer de 30 años que cuenta con su seguro de gastos médicos con una suma asegurada de $2 millones. Tuvo que ir al hospital para tratarse una apendicitis y el gasto fue el siguiente:
| Honorarios médicos | $22 mil 300 |
| Hospitalización | $36 mil 800 |
| Medicamentos | $3 mil 250 |
| Exámenes de laboratorio | $7 mil 050 |
| Total de gastos | $69 mil 400 |
Cuando María contrató su seguro médico, la compañía le indicó que su deducible sería de $5 mil y su coaseguro del 10%. Anualmente ella paga $9 mil 500 de prima de seguro.
Como el coaseguro representa el porcentaje con el que la asegurada se solidariza en los gastos, la cantidad a pagar será la siguiente:
A los gastos totales cubiertos se le descuenta el deducible que ya pagó María
$69 mil 400 – $5 mil = $64 mil 400
Como a Maria le indicaron en el momento de la contratación que iba a pagar un 10% de coaseguro, le correspondió pagar:
$64 mil 400 x 10% = $6,440
Si María no hubiera estado protegida con un seguro, ella hubiera pagado todos los gastos, es decir, los $69 mil 400. Por suerte, sí contrató un servicio de protección y solo tuvo que costear $11 mil 400 pesos y el resto, los $57 mil 960, fueron absorbidos por la aseguradora.
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